2.1 Quiera Dios liberarme de la astronomía, para que pueda dedicarme a trabajar en mi obra sobre la armonía del mundo.

(Citado en Franz Hammer, "Die Astrologie des Johannes Kepler", Sudhoffs Archiv 55, 2 [1971], p. 124; ca. 1610)

2.2 He completado ya mi obra confesional... Me entrego ahora a una sagrada locura... Estoy lanzando los dados y escribiendo un libro para el presente o el futuro. No me importa cuál. ¡Quizá [el libro] deba esperar cien años para encontrar su lector!

(Ibid., 1618)

Con ciencia

En todas las edades los hombres han procurado congregar la suma del conocimiento y la experiencia de su época, en un solo todo que pudiera explicar sus relaciones con el universo y sus posibilidades en él. En la forma ordinaria nunca pudieron lograrlo. Porque la unidad de las cosas no se reconoce por la mente ordinaria, en el estado ordinario de conciencia. La mente ordinaria, refractada por las innúmeras y contradictorias insinuaciones de los diferentes aspectos de la naturaleza humana, debe reflejar el mundo tan vario y confuso como el hombre mismo. Una unidad, un modelo, un significado que todo lo abarca —si es que existe— sólo podría discernirse o experimentarse en un estado de conciencia diferente. Únicamente sería esto realizable por una mente que se hubiera unificado a sí misma.
¿Qué unidad, por ejemplo, podría percibir aún el más brillante de los físicos, filósofos, teólogos, que mientras cabalga distraído sobre un banquillo, se enoja de quedar chasqueado, no se da cuenta cuando irrita a su mujer y, en general, está sometido a la trivial ceguera cotidiana de la mente ordinaria y cuyo trabajo hace con habitual falta de atención? Cualquier unidad que alcance en tal estado puede existir sólo en su imaginación.

Por esto, la tentativa para reunir en un solo haz el conocimiento se ha conectado siempre con la búsqueda de un nuevo estado de con ciencia. Aquélla carece de significado y es fútil, apartada de esta búsqueda.

Quizá aún podría decirse que los pocos intentos que han tenido éxito y que han llegado hasta nosotros, presentan los signos de ser única mente productos secundarios de dicha búsqueda, cuando ésta resultó exitoso. Los únicos convincentes ‘modelos del universo’ en existencia son aquéllos dejados por hombres que, con toda evidencia, lograron una relación completamente diferente con el mundo y la conciencia de él, de aquélla que atañe a la experiencia ordinaria.
Porque estos verdaderos ‘modelos del universo’ no solamente deben presentar la forma interna y la estructura de este universo sino que, también deben revelar la relación del hombre, con aquél y sus destinos presente y posible en el mismo. En este sentido, algunas de las catedrales góticas son modelos completos del universo, en tanto que un planetario moderno, no obstante toda su belleza, todo el conocimiento y toda su exactitud, no lo es. Porque este último omite por completo al hombre.
La diferencia, naturalmente, reside en el hecho de que las catedrales fueron diseñadas –directa o indirectamente- por hombres que pertenecían a escuelas para el logro de estados de conciencia más elevados y tenían la ventaja de la experiencia adquirida en estas escuelas, mientras que los diseñadores de los planetarios son científicos y técnicos que, aunque inteligentes y calificados suficientemente en su especialidad, no pueden pretender un conocimiento particular de las potencialidades de la máquina humana con que tienen que trabajar.

Concretamente, si poseemos determinadas claves para su interpretación, el hecho más sorprendente respecto a estos antiguos modelos del universo, que surgen en edades, continentes y culturas muy separadas entre sí, es precisamente su semejanza, tan profunda ésta que se podría hacer una muy buena defensa de la idea de que una conciencia superior revela siempre la misma verdad, basándose únicamente en el estudio comparativo de ciertos modelos del universo existentes y que parecen derivarse de aquélla –por ejemplo, la catedral del Chartres, la Gran Esfinge, el Nuevo Testamento, la Divina Comedia o, por otro lado, determinados diagramas cósmicos legados por los alquimistas del siglo XVII, los diseñadores de las barajas del Tarot y los pintores de algunos íconos rusos y de estandartes tibetanos.
Por supuestos, una de las dificultades principales en el camino de este estudio comparativo radica en el hecho de que todos esos modelos se expresan en lenguajes diferentes y en que, para la mente ordinaria impreparada, un lenguaje diferente implica una verdad diferente. De hecho, esta es una ilusión característica del estado ordinario del hombre.
Por el contrario, hasta un pequeño mejoramiento de su percepción revela que el mismo lenguaje, la misma formulación, puede encerrar conceptos diametralmente opuestos, en tanto que lenguajes y formulaciones que a primera vista nada tienen en común pueden, de hecho referir la misma cosa. Por ejemplo, mientras que las palabras honor, amor, democracia se usan universalmente, es casi imposible encontrar dos personas que les atribuyan el mismo significado. Es decir, pues los usos diferentes de la misma palabra pueden ser no comparables. Por otro lado –parecerá éste un pensamiento extraño– la catedral de Chartres, un mazo de barajas del Tarot y ciertas deidades tibetanas profusamente armadas y multicéfalas son, de hecho formulaciones de exactamente las mismas ideas; esto es, son exactamente comparables.

Se hace, así, necesario considerar en este punto la cuestión del lenguaje en relación con la construcción de un modelo del universo, el delineamiento de un esquema de unidad. Fundamentalmente, el lenguaje o forma de expresión se divide según que interese a una u otra de las funciones del hombre, familiares o potenciales. Por ejemplo, una idea determinada puede expresarse en lenguaje filosófico o científico, apelando a la función intelectual del hombre: puede expresársela en lenguaje religioso o poético, que apela a su función emocional; expresen ritos o en danzas que interesan a su función motriz; y, toda vía, puede expresársela en olores o en actitudes físicas que apelan a su fisiología instintiva.
Naturalmente, los mejores ‘modelos del universo’ creados por las escuelas en el pasado, aspiraban a combinar las formulaciones de lo que deseaban expresar, en muchos lenguajes, de modo de afectar a muchas o a todas las funciones al mismo tiempo y, así, contrarrestar en parte la contradicción entre los diferentes aspectos de la naturaleza del hombre, a que ya nos referimos. En la catedral, por ejemplo, se combinaron con todo éxito los lenguajes de la poesía, de las actitudes, del ritual, de la música, del olor, el arte y la arquitectura; y algo semejante parece que se había hecho en las representaciones teatrales de los misterios de Eleusis. En otros casos más, en la Gran Pirámide por ejemplo, parece que el lenguaje de la arquitectura se ha usado no sólo en el simbolismo de su forma, sino con el objeto de crear en la persona que atraviesa la construcción en un determinado sentido, series bastante definidas de choques e impresiones emocionales, las cuales tenían significaciones diferentes por sí mismas y que estaban calculadas para revelar la naturaleza real de la persona que los soportaba.

Todo esto se refiere al uso objetivo del lenguaje —esto es, el uso de un lenguaje definido para evocar una idea definida con conocimiento previo del efecto que se creará, de la función que será afectada y del tipo de persona que responderá a aquél. Tenemos nuevamente que admitir que tal empleo objetivo del lenguaje no se conoce de ordinario —excepto, tal vez, en la forma elemental de la publicidad comercial—, y que su uso más alto puede derivarse, directa o indirecta mente, del conocimiento adquirido en estados de conciencia más elevados.

Además de estos lenguajes reconocibles por los hombres, mediante sus funciones ordinarias, hay otras formas de lenguaje que proceden y que apelan a funciones supra-normales, esto es, funciones que pueden desarrollarse en el hombre, pero de las que ordinariamente no disfruta. Por ejemplo, hay el lenguaje de una función emocional más alta, en el que la formulación tiene el poder de evocar un enorme número de significados sean ya simultáneos o ya sucesivos. Algunas de las más exquisitas poesías, inolvidables en verdad y que –aunque cada vez revelan algo nuevo– nunca pueden comprenderse por completo, pueden pertenecer a esta categoría. Con más evidencia aún, los Evangelios se han suscrito en este lenguaje y, por esta razón, cada uno de sus versículos evoca a un centenar de hombres, un centenar diferente y jamás contradictorio de significados,

En el lenguaje de una función emocional más alta y, en particular, en la función intelectual superior, los símbolos desempeñan papel muy importante. Se basan éstos en la comprensión de verdaderas analogías entre uno y otro cosmos, en las que una forma, función o ley de un cosmos utilizan para sugerir formas, funciones y leyes correspondientes en otros cosmos.

Esta comprensión pertenece exclusivamente a una función superior o potencial del hombre y debe producir siempre una sensación de confusión y hasta de frustramiento cuando se la quiere alcanzar con las funciones ordinarias, tal como es el pensamiento lógico.

Empero, grados más elevados de lenguaje emocional no requieren de expresión externa alguna y, por lo mismo no pueden ser mal interpretadas
Esta digresión acerca del lenguaje es necesaria al final de explicar en parte la forma del presente libro. Porque éste, también debemos admitirlo, pretende ser un modelo del universo –esto es, un conjunto o un diseño del conocimiento de que disponemos, dispuesto en forma de demostrar un todo o una unidad cósmica
Está, ciertamente, envuelto en el ropaje del lenguaje científico y, por ello, se dirige primordialmente a la función intelectual y a la gente en quien predomina dicha función. En verdad, el autor reconoce bien que este lenguaje es el más lento, el más fatigoso y, en algunos sentidos, el más difícil de seguir de todos los lenguajes. El de la poesía, los mitos y los cuentos de hadas, por ejemplo, penetraría más hondamente y puede llevar las ideas con mucha más fuerza y fluidez al entendimiento emocional del lector.

Quizás, después, sea posible un intento en esta dirección

Al mismo tiempo, el lector acostumbrado al lenguaje y el pensamiento científicos encontrará dificultades. El uso libre que se hace de la analogía en todo el libro, podrá parecerle una incongruencia. Y, para su provecho, es mejor hacer aquí una explicación lo más completa posible y un franco reconocimiento por adelantado de los defectos de este método.

Dos caminos tiene el hombre para estudiar el universo. El primero es por inducción: examina el fenómeno, lo clasifica y, luego, intenta inferir leyes y principios de aquéllos. Es éste el método generalmente empleado por la ciencia, El segundo es por deducción: habiéndose percibido o revelado o descubierto determinadas leyes generales y principios, intenta deducir la aplicación de esas leyes a varios estudios especiales y a la vida. Este es el método generalmente utilizado por la religión. El primero comienza con “hechos” y procura elevarse a las “leyes”. El segundo comienza con ‘leyes” y procura descender a los “hechos”.
Estos dos métodos, de hecho, corresponden al trabajo de dos funciones humanas diferentes. El primero es el método de la mente lógica ordinaria, que permanentemente está a nuestro alcance. El segundo se deriva de una función potencial del hombre, la que de ordinario está inactiva por falta de energía nerviosa de intensidad suficiente y que podemos llamar una función mental superior. Esta función, en las raras ocasiones que actúa, revela al hombre leyes en acción, ve todo el mundo fenoménico como producto de las leyes.
Todas las formulaciones verídicas de las leyes universales proceden, reciente o remotamente, del trabajo de esta función superior en algún lugar y en algún hombre. Al mismo tiempo, en la aplicación y comprensión de las leyes reveladas en grandes trechos de tiempo y de cultura, cuando tal revelación no está a su alcance, el hombre tiene que apoyarse en la mente lógica ordinaria.
Esto, de hecho, se reconoce hoy día aún en el pensamiento científico. En su “Nature of the Universe” (Naturaleza del Universo) (1950), Fred Hoyle escribe: “El procedimiento en todas las ramas de la ciencia física, sea la teoría de la gravedad de Newton, la teoría electromagnética de Maxwell, la teoría de la relatividad de Einstein o la teoría del quan tum, es el mismo en su raíz. Se compone d dos pasos. El primero es suponer, por alguna suerte de inspiración, un conjunto de ecuaciones matemáticas. El segundo es asociar los símbolos empleados en las ecuaciones con cantidades físicas mensurables“.
La diferencia entre el trabajo de estas dos mentes no podría haberse expresado mejor.

Pero es aquí donde surge la gran incertidumbre de la humana comprensión. Porque estas dos mentes nunca pueden entenderse de ordinario entre si. Hay entre ellas una diferencia de velocidad demasiado considerable. Del modo como es imposible que se comuniquen un peón que se afana al lado del camino con una carga de leña y una automóvil que cruza velozmente a ochenta millas por hora, debido a la diferencia de velocidad, así es de ordinario imposible la comunicación entre la mente lógica y una mente superior, por la misma razón. A la mente lógica las huellas dejadas por la mente superior parecerán arbitrarias, supersticiosas, ilógicas, no probadas. Para la mente superior, el trabajo de la mente lógica parecerá pesado, innecesario y olvidado del asunto fundamental
De modo ordinario esta dificultad se subsana manteniendo separados estos dos métodos, a los que se les da diferentes nombres y campos de acción diferentes. Los libros de religión o los de matemáticas superiores, que tratan de leyes y principios, abstienen de emplear el método inductivo. Los de ciencia, que tratan de acumulaciones de hechos observados, se abstienen de presumir leyes por adelantado. Y como son gentes diferentes quienes escriben y leen los libros de una u otra clase, o las mismas gentes leen de ambas clases pero con partes bastantes separadas de su mente, se arreglan estos dos métodos para existir juntos sin demasiadas fricciones entre si.

Empero, en el presente libro se emplean simultáneamente ambos métodos. Determinados grandes principios y leyes del universo, que se encontraron su expresión en diferentes países y en todas las edades, y que de tiempo en tiempo, son redescubiertos por hombres individuales a través del trabajo momentáneo de una función superior, reciben franco crédito. De éstos se hacen deducciones que descienden al mundo fenoménico ordinariamente accesible a nosotros, principalmente por medio del método analógico. Al mismo tiempo, se hace un intento para estudiar y clasificar los hechos y fenómenos que nos rodean y, por inferencia, ordenarlos de modo que las clasificaciones conduzcan en ascenso hacia las leyes abstractas que descienden, a su vez, desde arriba.
De hecho –por la razón precedente, que deriva de las diferentes funciones con velocidades ampliamente diferentes— nunca se encuentran los dos métodos. Entre las deducciones admisibles de las leyes generales y las inferencia admisibles de los hechos, queda siempre una zona invisible, donde ambas debieran y deben unirse, pero en la que tal unión Continúa siempre improbada y sin verse.
Por estas razones, el autor estará preparado a admitir que el plan del presente libro —que procura reconciliar los dos métodos— es irrealizable. Se da cuenta cabalmente que una tentativa de esta clase en vuelve inevitablemente una especie de juego de manos, casi una trampa. Y, también, se da cuenta de que este malabarismo no engaña en forma alguna al científico profesional, exclusivamente ligado al método lógico.
Al mismo tiempo está convencido, por una parte, de que la ciencia de la actualidad, sin principios, se encamina hacia una especulación y un materialismo cada vez más obtusos; y, por otra, que los principios religiosos o filosóficos, sin coordinarse con el conocimiento científico que caracteriza a nuestra edad, pueden por hoy sólo concitar el interés de una minoría. Esta convicción le persuade a asumir el riesgo. Quienes utilizan el método lógico exclusivamente, jamás estarán satisfechos con los argumentos brindados; los cuales —admitámoslo— adolecen de vacíos y tachas lógicos. Por otro lado, para quienes están dispuestos a aceptar ambos métodos, esperamos presentar pruebas suficientes que hagan posible que cada lector intente salvar la brecha entre el mundo de los hechos cuotidianos y- el de las grandes leyes — por sí mismo.
Tarea no es ésta que pueda jamás realizarse en un libro cualquiera, ni sería el mayor número de hechos o mayor suma de c tos, de ordinario disponibles a la ciencia sea en el presente o en el futuro, los que pudieran hacerla posible. Más, con ayuda y esfuerzo, pueden realizarse por cada individuo a su propia satisfacción.
Entretanto, respecto al hombre ordinario interesado en su propio destino pero no especialmente en la ciencia, puede decirse solamente, con examen más cuidadoso, que tal vez encontrará que este libro no es tan ‘científico’ como a primera vista parece. El lenguaje científico es el de moda, es la lengua obligatoria hoy en día, así como el lenguaje de la psicología era el de moda hace unos treinta años, el lenguaje pasional el de moda en los tiempos isabelinos y el lenguaje de la religión era el de moda en la Edad Media. Cuando la gente es inducida a comprar pasta dental o cigarrillos mediante argumentos y explicaciones pseudocientificas, evidentemente corresponde esto en alguna forma a la mentalidad de la época. Luego las verdades deben, también expresarse científicamente.
Al mismo tiempo, no se sugiere con esto que el lenguaje científico empleado es una desfiguración, una simulación o una falsificación. Las explicaciones que se dan, hasta donde ha sido posible verificarlas, son correctas y corresponden a la realidad de los hechos. Lo que se afirma es que los principios utilizados con igual corrección podrían aplicarse a cualesquiera otras formas de la experiencia humana, con resultados de igual o mayor interés. Y que son estos principios los importantes, más bien que las ciencias a las que se los aplica.

“El desarrollo de la luz”: Rodney Collin


La intuición sobre la razón

El intelecto tiene poco que hacer en el camino hacia el descubrimiento.
Hay un salto en la conciencia, llámese intuición o como se quiera, la solución nos llega y no sabemos como o por que.
Lo verdaderamente valioso es la intuición.


Albert Einstein


The intellect has little to do on the road to discovery.
There comes a leap in consciousness, call it intuition or what you will, the solution comes to you and you don't know how or why.
The truly valuable thing is the intuition.


  • Thoughts on intuition

  • No tenemos CIENCIA sino ciencias

    “... La ciencia se basa en el experimento y en la observación. No debe conocer el temor, no debe tener ningún dogma, no debe crearse ningún tabú. Pero la ciencia contemporanea, por el mero hecho de haber cortado sus relaciones con la religión y el "misticismo", es decir por haberse creado para sí misma un "tabú" definido, se ha convertido en un instrumento accidental e inseguro del pensamiento.
    La presencia constante de este tabú la obliga a cerrar los ojos a una serie de fenómenos inexplicables e inenteligibles, la despoja de la totalidad y la unidad, y como un resultado nos demuestra que "no tenemos ciencia sino ciencias"...”
    “Un nuevo modelo del universo”; P.D. Ouspensky, p. 38


    “En la actualidad es probable que se tenga demasada inclinación a confundir las ciencias con la Ciencia, que no es la misma cosa, pues si esta siempre es igual, siempre inmutable en sus principios, aquellas por el contrario, varían según lo quieren el parecer y los deseos de los hombres. Asi, lo que hace un siglo, por ejemplo, era una científica verdad de la Física, hoy está muy cerca de hundirse en las fantásticas regiones de lo fabuloso (recuerdese el caso del flogisto) y débese, como ya lo hemos indicado, a que estas cuestiones relativas a los hechos particulares constituyen el dominio propio de las ciencias, dominio en el cual los señores de él cambian a cada paso.
    Nadie ignora que esos hechos particulares son, precisamente, los que atraen la atención de los sabios modernos de modo tan exclusivo que se acaba por adjudicar a la ciencia todos los progresos reales alcanzados en una multitud de ramas especiales. El defecto de tal manera de proceder surge cuando se trata de reunirlo todo, de constituir realmente la Ciencia condensándola en una síntesis, expresión total de la Verdad eterna.
    La idea de crear una síntesis que abrace en pocas e inmutables leyes la enorme masa de conocimientos de detalle que han ido acumulándose desde hace dos siglos, resulta a los ojos de los investigadores de nuestra época un algo que se realizará en tiempos futuros aún tan distantes, esperando que sus más lejanos descendientes futuros lleguen a ver alborear ese día en el horizonte de los conocimientos humanos.
    Seguramente tenemos una audacia increible al afirmar que esa síntesis a existido; que sus leyes son verdaderas hasta el punto que del modo más estricto se acoplan a los descubrimientos modernos ..., y que los iniciados egipcios ... las conocían del modo más íntegro y definitivo.
    ...
    Lo primero que se preguntará, es donde existen las huellas dejadas por tal sabiduría de los antepasados, que clase de conocimientos abarcaba, que conocimientos de caracter práctico ha producido; como podía llegarse a poseer esta pretendida síntesis de los humanos conocimientos.”
    “Tratado elemental de ciencia oculta” Cap.I La Ciencia de los antiguos; Papus
    (Dr Gerard-Anaclet-Vicent Encause, 1865-1916)


    He venido a traerles, no una de las llaves del cielo, el cual debe permanecer cerrado para la ciencia humana, sino una de las llaves de Dios, cuyo poder entero es abrir de golpe las puertas al más elevado progreso del que es capaz el espíritu humano.
    “Conversaciones con la eternidad”: Víctor Hugo; p. 175



  • Quetzalcoatl

  • Olmeca, tradición

  • Teotihuacan

  • Issac Newton, alquimista y teólogo

    La dedicación al estudio de la alquimia y a la teología ya no pueden tenerse hoy día como algo menor, o la otra cara de la vida de Newton. El estudio de sus manuscritos nos revela que el verdadero Newton es el alquimista y teólogo ya que de estas disciplinas nacieron los métodos y motivaciones que luego utilizó para producir los Principia. Newton dedicó grandes esfuerzos a la alquimia, como medio para entender y explorar el mundo natural y descubrir los entresijos del proyecto cósmico divino dejado por Dios y como llave para unir ciencia y religión. Esta inclinación por la alquimia formaba parte de la convicción de Newton de la existencia de un plan maestro en la naturaleza.

    Newton estaba seguro de que Dios había guardado la llave de la sabiduría que da a conocer los secretos de la naturaleza en textos antiguos, pero ese conocimiento se había perdido con el paso de los milenios guardandose solo rastros y restos en las tradiciones y mitos del pasado.

    Newton no era sino un hombre de su tiempo, estudiaba la naturaleza muchas veces a través de los ojos de la religiosidad, identificando Dios y naturaleza. Para el la verdadera religión se encontraba corrompida por el tiempo y los hombres y solo podía volver a encontrarse explorando el mundo de la antigüedad, incluyendo en esta búsqueda de la fe original las investigaciones de la naturaleza.

    Al menos desde 1675, toda la investigación de Isaac Newton se basó en un esfuerzo por integrar el conocimiento alquímico en la filosofía mecanicista. De sus papeles personales se desprende que tuvo su propio atanor, en el que trabajaba con asiduidad e incluso practicaba ritos propiciatorios en los equinoccios y los solsticios.

    A partir de la Ilustración se comenzó a considerar a Newton como el más grande de los genios de la ciencia, tomando por aberrante cualquiera de sus otras facetas, con lo que sus posiciones teológicas y alquímicas se olvidaron. Gran parte de este olvido lo motivó la reserva del sabio sobre sus opiniones, haberlo comentado libremente hubiera significado su expulsión segura de las instituciones académicas y posiblemente perjuicios mayores.

    Otra de la fijaciones de Newton era el estudio de la cultura egipcia antigua, pues consideraba que sus templos reflejaban grandes conocimientos astronómicos ya que los sacerdotes egipcios leían con acierto el libro de las obras de Dios, esto es, la naturaleza.

    Newton y el Templo de Salomón
    El estudio de los antiguos templos era en tiempos de Newton un tema de gran importancia. Sobre todo fueron los templos egipcios y de oriente los que llamaron más la atención, por su función como encarnaciones del cosmos o lugares reservados solo a la elite sacerdotal, centros de los misterios religiosos. Eran tenidos por ser lugares de contacto con dios, centros de la creación o puntos de descanso para la divinidad. Ademas solían representar en su interior las concepciones sobre la estructura del universo de la cultura que los construía.

    El interés de Newton por el Templo de Salomón surgió en la década de 1680 de sus análisis de las profecías bíblicas. Consideró a partir de entonces al Templo como una pieza fundamental de la historia sagrada y fuente de iluminación para comprender el plan de Dios. Preparó diferentes escritos, que nunca fueron publicados ya que hubieran sido considerados heréticos, en los que analizó minuciosamente la geometría y medidas del templo. En uno de estos textos utiliza multitud de fuentes, bíblicas e históricas, para mediante análisis filológicos y cálculos matemáticos descubrir las verdaderas funciones olvidadas del templo y sus medidas exactas, descripciones, planos y comentarios históricos.

    Bibliografía: El Templo de Salomón. Newton, Isaac. Morano, Ciriaco ed. CSIC 1996.

  • Extractado de: La Vida Oculta de Sir Isaac Newton


  • "Si he llegado a ver tan lejos es porque estoy subido a hombros de gigantes" Issac Newton.

  • Teotihuacan

  • Mundos inmateriales

    “... A los descubridores de las dos formas de materia aun les falta descubrir las cualidades de la antimateria, pero ya es dada una descripción vívida en el Bhagavad-Gita. ...
    ... La perfección de la ciencia se dará cuando sea posible que los científicos materiales conozcan las cualidades de la partícula antimaterial y la liberen de la asociación de las temporales partículas materiales. Tal liberación señalaría la culminación del progreso científico. ...
    ... Hay una verdad parcial en la proposición de los científicos de que puede que exista también otro mundo consistente de átomos antimateriales, y que un choque entre los mundos material y antimaterial traería como resultado la aniquilación de ambos.
    Hay un choque que continuamente ocurre: la aniquilación de las partículas materiales tiene lugar en todo momento, y la partícula no material está esforzándose por liberarse. Esto está explicado en el Gita(2.19) de la siguiente manera:
    "La partícula no material, la cual es una entidad viviente es siempre indestructible. Mientras la partícula no material se encuentra dentro de la masa de la energía material -conocida con los nombres de cuerpo burdo y cuerpo sutil-, la entidad se manifiesta como una entidad viviente. En el continuo choque entre las dos partículas, la partícula no material nunca se aniquila. Nadie puede destruir la partícula antimaterial en ningún momento - pasado, presente o futuro".”
    "Viaje facil a otros planetas": Los mundos antimateriales; su divina gracias A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada, pp. 4 y 5

    Tienes que entender el lenguaje de los objetos inanimados para ser capaz de entender a seres como yo que no tenemos una forma visible (116)
    . . .
    ... los mundos de recompensa eran mundos no físicos, brillantes globos de luz en los cuales las almas recompensadas no tenian ni siquiera que contender con la fuerza de gravedad. (158)
    . . .
    no hay castigo eterno. Pero hay penas.
    Esperando su reingreso en la gracia, todos los criminales sufren en su prisión de materia, un castigo proporcional a su crimen. Desde el guijarro en el camino hasta las estrellas del cielo, el universo entero está vivo"
    Pero el entierro universal en la materia es la sentencia impuesta a los culpables, y también el medio por el cual expían sus pecados. (51)
    . . .
    Conocer su crimen no es conocer su castigo. Por castigo quiero decir esperanza de liberación. Por castigo quiero decir certeza de perdón. Por castigo quiero decir ascensión. (103)
    “Conversaciones con la eternidad”: Víctor Hugo


  • Unidad

  • Circulos internos

  • Mente planetaria


    Hemos demostrado a nivel experimental que existe una interacción directa entre cerebros humanos sin que se requiera que estos hayan establecido previamente un contacto ...
    Los resultados que hemos obtenido, indican que todos los cerebros humanos del planeta tierra están interconectados y forman una red de interacciones la cual podría ser la estructura anatómica del cerebro de "Gaia" y el fundamento fisiológico y energético de la conciencia Planetaria.
    ... las evidencias descritas ... indican que todo lo que sucede en el Universo es registrado por el cerebro humano pero no alcanza a detectarse en la conciencia individual por el ruido del sistema y por una falta de entrenamiento que incremente la relación señal/ruido.
    La Conciencia acerca de un evento surge cuando se incrementa la relación señal/ruido haciendo destacar el evento sobre el fondo del sistema.
    Profundas reflexiones acerca de la naturaleza de la Conciencia se pueden derivar a partir de nuestros resultados experimentales.
    Primero, se antoja pensar que la Conciencia existe en todo y que el ser humano o bien la focaliza en sus pensamientos de identidad limitada o accede a percibirse como la Unidad a la que su cerebro tiene acceso. Esta "Unidad" posee varios niveles, desde la propiamente corporal humana, la colectiva, la nacional, la planetaria o la Universal. Cada nivel posee un cuerpo y un cerebro aunque de fundamento todas coparticipen y estén sostenidas por la misma Conciencia.
    Segundo, el hecho de que todos estemos interconectados y de que cada uno de nosotros sea capaz de detectar todo lo que acontece en el Universo, indica que somos doblemente responsables de la marcha del Cosmos; por ser perceptivos al mismo hasta el extremo de ser Uno con él y por que al ser afectados por el orden Universal también lo afectamos y participamos favoreciendo su buen funcionamiento o de otra manera oponiéndonos a él.
    Si somos las "hiperneuronas" del cerebro de "Gaia", la "buena conciencia" de la unidad a la que pertenecemos depende de cada uno de nosotros.
    Sabiéndolo, actuemos y pensemos alimentando a "Gaia" de belleza y amor y eso mismo será lo que "misteriosamente" recibiremos y cosecharemos.
    "Fluir en el sin Yo"; Conclusiones (extracto): Grinberg Z, Jacobo; p.102


    Fragmento de video donde diversas personalidades hablan acerca de la creación de la realidad y la mente unificada, entre ellas el físico indú Amit Goswami, autor del libro "Physics of the Soul: The Quantum Book of Living, Dying, Reincarnation and Immortality" basado, entre otras fuentes, en el trabajo pionero del investigador sobre la conciencia y los chamanes de México, el Dr. en ciencias biomédicas Jacobo Grinberg.


  • La teoría sintérgica (Implicaciones epistemológicas de)

  • La teoría sintérgica y Los Chamanes de México

  • Chamanismo esencial

  • Sanación

    “ ... así como la mente, a través de la sanación por fe, puede concentrar directamente sus ondas cerebrales en una célula del dedo o del pie y proyectar sanación a través del vehículo turaya integrado en el corazón, los Señores de Luz pueden usar radiaciones Estralím tipo laser para proyectar energía desde el vehículo Merkabah a nuestro sistema turaya para la educación del ser humano y/o reparación del programa.”
    “El libro de Enoch: Clave 301;31” J. J. Hurtak


    ...
    El caso más extraordinario y el que me enseñó que realmente no existen límites, fue el de una niña, quien en una operación convencional había sido sobreaneste­siada, dejándole su cerebro muerto por la falta de oxíge­no. Los padres, desesperados después de ver una docena de neurólogos, dieron con Pachita y le pidieron ayuda. Pachita aceptó y la segunda operación que vi aquella primera noche, fue un trasplante de corteza cerebral en la niña sobreanestesiada.
    Aquello fue demasiado difícil para mí.
    Durante más de diez años me he dedicado a investigar algunos aspectos de la fisiología cerebral y aunque me considero bastante revolucionario entre mis colegas, jamás me imaginé, ni podría haber aceptado, que una parte del cerebro pudiera trasplantarse de un ser huma­no a otro. Jamás lo hubiera aceptado de no haberlo visto, pero el caso es que lo vi y eso me transformó tan profun­damente que a partir de ese momento, todas mis con­cepciones psicofisiológicas cambiaron. La niña era un “vegetal” que no se movía ni hablaba ni controlaba sus esfínteres. En esa operación, y en cuatro subsecuentes, “Pachita” cortó el cuero cabelludo con el cuchillo de monte y después abrió el hueso del cráneo usando un pedazo de sierra de plomero.
    Yo veía eso y parte de mí pensaba que no era cierto y otra que era maravillosamente real.
    Después “Pachita” hizo aparecer una sección de cor­teza humana, tomó un pedazo en sus manos, le lanzó su aliento y le ordenó que viviera: ¡vive!, ¡vive! le gritaba.
    Después, con la ayuda del cuchillo, introdujo el peda­zo de corteza al cráneo de la niña y con una serie de movimientos extraños, lo dejó depositado allí. Por fin, la herida se cerró después de que yo fui invitado a colo­car mis manos encima de la misma. A eso se le llamaba saturar. La niña fue vendada y devuelta a sus padres.
    La operación se realizó sin anestesia, sin asepcia y considerando su magnitud y seriedad, lo que se podía haber esperado como mínima reacción era una menin­gitis fulminante. En lugar de ello, la niña se presentó a los quince días para una nueva operación, sin infeccio­nes, sin haberse muerto de shock postoperatorio y con algún síntoma de mejoría. De hecho, después de cuatro operaciones similares a la descrita, yo vi a esa niña empe­zar a tener movimientos voluntarios, balbucear vocablos, quejarse de dolor y molestias y sonreír, ¡sí! ¡sonreír!
    Cuando yo vi sonreír a esa niña y alcancé a compren­der los motivos de su alegría, entendí que lo más funda­mental es lo de mayor alcance espiritual, lo que cual­quiera comprende, lo que se encuentra presente en todos los niveles, lo clásico, lo que se siente como certeza y mismidad.
    Los Chamanes de México, Volumen III PACHITA; Grinberg-Zylberbaum, Jacobo


    “6Si la mente puede curar al cuerpo, pero el cuerpo no puede curar a la mente, entonces la mente tiene que ser más fuerte que el cuerpo. 7Todo milagro es una demostración de esto.”
    Un Curso de Milagros

    “2Toda clase de enfermedad, e incluso la muerte, son expresiones físicas del miedo a despertar. 3Son intentos de reforzar el sueño debido al miedo a despertar.”
    Un Curso de Milagros

    7El cuerpo puede parecer cambiar con el tiempo, debido a las enfermedades o al estado de salud, o a eventos que parecen alterarlo. 8Mas esto sólo significa que la mente aún no ha cambiado de parecer con respecto a cuál es el propósito del cuerpo. 8. La enfermedad es la exigencia de que el cuerpo sea lo que no es. 2Su insustancialidad, no obstante, garantiza que no puede enfermar.
    Un Curso de Milagros

    Pachita

    “Conocí a Pachita cuando debía conocerla. Me pregun­taba en ese entonces hasta dónde debía impulsarse la individualidad. Aún más, me interrogaba acerca del sen­tido real de la individualidad y todo lo que encontraba como respuesta no me satisfacía. Al mismo tiempo, algo dentro de mí no estaba completo. Con Pachita aprendí que la individualidad se conserva aún después de la muer­te corporal, que la sensación de ser un yo mismo inde­pendiente y completo es sana y debe expandirse hasta acceder al todo, que la Unidad no se alcanza destruyen­do el yo sino transformándolo después de aceptarlo. Todo me recordaba a John Uooke quien decía que el ego debe ser amado, conocido y después olvidado. Su regalo más grande fue el entender que se es siempre y que por lo tanto es necesario respetar la vivencia de la existencia y no invalidarla.

    Lo que veía en casa de Pachita desafiaba en un grado tan fundamental mis concepciones acerca del cuerpo y su importancia que después de la primera sesión de ope­raciones salí a la calle sintiéndome un espíritu y vivien­do mi cuerpo como una especie de vehículo. Las notas después de esta sesión reflejaban ese estado de ánimo:
    “... mi cuerpo, mi cuerpo es sólo un instrumento, me dije a la salida de la casa de Pachita.
    El mercado con las flores brillaba en esa madrugada y yo me sentía unido con todo.
    Las flores son hermanitas, la tierra es hermanita, los gusanos son hermanitos, los pájaros, las víboras, los ojos.
    Mi cuerpo no me pertenece, mi cuerpo es un instrumento, el espí­ritu se mueve.
    Mis manos estaban rojas de la sangre vertida con el cuchillo de monte...”
    En esa primera sesión de operaciones yo había visto como una mujer se aproximó a “Pachita” para acostarse en una cama improvisada hecha de tablas semirrotas y allí en medio de todos, un cuchillo de monte se introdu­jo en su vientre para sacar un tumor y transplantar algún órgano interno. Esa mujer, la primera persona que vi operar, me dejó una huella indeleble. Recuerdo que a punto de desmayarme tras ver la operación, algo en mí decidió proseguir y tomar todo con naturalidad y fuerza. ¿Qué fue y como logré no gritar de horror o salir corrien­do de allí? ¡No lo sé! Lo cierto es que a partir de cierto instante me sentí como en mi casa y lo único que desea­ba era ayudar y aprender.
    Recuerdo que después de esa sesión estaba tan ham­briento que decidí ir a cenar a un restaurante. Me senté y vi que todos se me quedaban viendo. Volteé a ver mis manos y me di cuenta que estaban rojas de sangre.
    El caso más extraordinario y el que me enseñó que realmente no existen límites, fue el de una niña, quien en una operación convencional había sido sobreaneste­siada, dejándole su cerebro muerto por la falta de oxíge­no. Los padres, desesperados después de ver una docena de neurólogos, dieron con Pachita y le pidieron ayuda. Pachita aceptó y la segunda operación que vi aquella primera noche, fue un trasplante de corteza cerebral en la niña sobreanestesiada.
    Aquello fue demasiado difícil para mí.
    Durante más de diez años me he dedicado a investigar algunos aspectos de la fisiología cerebral y aunque me considero bastante revolucionario entre mis colegas, jamás me imaginé, ni podría haber aceptado, que una parte del cerebro pudiera trasplantarse de un ser huma­no a otro. Jamás lo hubiera aceptado de no haberlo visto, pero el caso es que lo vi y eso me transformó tan profun­damente que a partir de ese momento, todas mis con­cepciones psicofisiológicas cambiaron. La niña era un “vegetal” que no se movía ni hablaba ni controlaba sus esfínteres. En esa operación, y en cuatro subsecuentes, “Pachita” cortó el cuero cabelludo con el cuchillo de monte y después abrió el hueso del cráneo usando un pedazo de sierra de plomero.
    Yo veía eso y parte de mí pensaba que no era cierto y otra que era maravillosamente real.
    Después “Pachita” hizo aparecer una sección de cor­teza humana, tomó un pedazo en sus manos, le lanzó su aliento y le ordenó que viviera: ¡vive!, ¡vive! le gritaba.
    Después, con la ayuda del cuchillo, introdujo el peda­zo de corteza al cráneo de la niña y con una serie de movimientos extraños, lo dejó depositado allí. Por fin, la herida se cerró después de que yo fui invitado a colo­car mis manos encima de la misma. A eso se le llamaba saturar. La niña fue vendada y devuelta a sus padres.
    La operación se realizó sin anestesia, sin asepcia y considerando su magnitud y seriedad, lo que se podía haber esperado como mínima reacción era una menin­gitis fulminante. En lugar de ello, la niña se presentó a los quince días para una nueva operación, sin infeccio­nes, sin haberse muerto de shock postoperatorio y con algún síntoma de mejoría. De hecho, después de cuatro operaciones similares a la descrita, yo vi a esa niña empe­zar a tener movimientos voluntarios, balbucear vocablos, quejarse de dolor y molestias y sonreír, ¡sí! ¡sonreír!
    Cuando yo vi sonreír a esa niña y alcancé a compren­der los motivos de su alegría, entendí que lo más funda­mental es lo de mayor alcance espiritual, lo que cual­quiera comprende, lo que se encuentra presente en todos los niveles, lo clásico, lo que se siente como certeza y mismidad.
    Era el cumpleaños de Cuauhtémoc y el recinto de las operaciones fue vestido de flores y saturado de incienso. Pachita se sentó en el centro del cuarto, respiró profun­damente y unos minutos más tarde, el saludo de Cuauh­témoc nos introdujo a un mundo mágico. En un mensaje magnífico, el Hermano nos comunicó sus deseos y su amor. En cierto momento empezó a hablar de Dios y de sus designios. La niña en su silla de ruedas estaba en el recinto acompañada de sus padres y en el instante en el que el Hermano llega a la máxima profundidad espiritual, la niña sonrió. Cada vez que Cuauhtémoc alcanzaba un nivel que yo sólo podría catalogar como de total tras­cendencia, la niña volvía a sonreír. Fuera de esos niveles, yo no notaba reacción alguna en ella. Aquello me ense­ñó lo que ya mencioné y me llenó de fe.
    Una de las facetas más misteriosas de la obra era lo que acontecía con la conciencia de Pachita durante las operaciones. Recuerdo que cuando le leí el libro, la más asombrada era ella como si no recordara lo que aconte­cía en las operaciones o como si no hubiese estado en ellas. Esto último parecía lo más probable. Pachita, la conciencia de Pachita estaba ausente durante las opera­ciones. ¿Cómo explicar esto? En realidad no lo sé.
    Armando y la misma Pachita decían que el espíritu de Pachita se iba de su cuerpo y que el espíritu del Herma­no lo ocupaba mientras tanto. Creo que esta última era una explicación demasiado simple para lo que verdade­ramente acontecía. Quizá, Pachita funcionaba en un nivel en el que su conciencia se conectaba con la estruc­tura más fundamental de lo que la física llama lattice y de allí extraía todo su poder.
    Una muestra de este poder yo la tuve en Parral. Cuan­do llegamos a esta ciudad, una sequía la tenía sedienta durante meses. Los campos estaban secos y la gente se quejaba del calor y de la falta de agua. Pachita hizo lo mismo. Usando el peor caló, maldijo la sequía y pidió lluvia. A la media hora empezó a caer una llovizna ligera y en la noche comenzó una tormenta que no disminuiría su volumen de precipitación durante varios días.
    Los ríos de Parral se empezaron a desbordar y en las calles la gente volteaba a ver el cielo y con ademanes de sorpresa y beneplácito agradecían la lluvia.
    En el estado de Morelos yo había visto a Don Lucio controlar una tormenta y me había maravillado de su poder. Lo que hacía Pachita me maravillaba aún mas. ¿De dónde venía su fuerza?
    De pequeña, Pachita había sido abandonada por sus padres y adoptada por un negro africano llamado Charles. Durante 14 años Charles cuidó de Pachita y le enseñó a ver las estrellas y a curar.
    Después, Bárbara Guerrero (Pachita) luchó al lado de Villa, fue cabaretera, vendedora de billetes de lotería, cantaba en camiones de paso... Creo que haber vivido tantas experiencias la conectaron con lo que trascendía de todas ellas. De alguna manera, Pachita había logrado dejar atrás muchas ilusiones y eso la colocaba en un pun­to de contacto íntimo coñ la verdadera Realidad. La verdadera Realidad era lo que hacía.
    Me parece que lo que he dicho no logra explicar por qué Pachita no era consciente durante las operacio­nes, a menos de aceptar que lo que nosotros conocíamos de Pachita, la personalidad que nos mostraba cotidiana­mente era una especie de matriz de relaciones aparentes que desaparecía cuando la verdadera Pachita aparecía.
    Creo que Armando no estaría de acuerdo con lo ante­rior. El era el ayudante más veterano de Pachita y él mismo también se dedicaba a curar.
    Sin embargo, él sí conservaba su conciencia habitual. Alguna vez me dijo que había hecho un trato con el Hermano y que este trato consistía en que a cambio de mantener su conciencia, no recibiría tanta protección como Pachita. Por eso, me confesó, -he tenido tantos daños y Pachita me ha tenido que operar tantas veces-.
    Por supuesto que los daños y su significado merecen algún intento de explicación. Pachita y todo el chama­nismo mexicano distinguen entre enfermedad buena y enfermedad mala. La enfermedad buena la consideran natural y curable con medicinas convencionales. La enfermedad mala, en cambio, son los daños. Alguien tiene una envidia (me explicaba alguna vez Don Lucio) y la persona envidiada recibe una carga energética que lo enferma. Los daños son las introyecciones de los malos pensamientos de los otros, son las malas intenciones detectadas a niveles corporales.
    Me parece que toda la concepción de los daños mere­ce un estudio profundo, sobre todo para entender cómo una alteración en las características del campo neuronal puede materializarse en un cuerpo.
    A las materializaciones a partir de la aparente nada, Pachita las denominaba “Aportes”. De pronto, Pachita hacía una serie de movimientos extraños con las manos y sin que previamente hubiera un objeto, algo aparecía en la palma de su mano. Estas materializaciones eran cotidianas y parte normal de las sesiones. La física actual también ha observado algo similar en la súbita aparición de partículas elementales a partir de la lattice. Creo que el cerebro de Pachita era capaz de alterar la morfología del espacio y eso se manifestaba como una súbita mate­rialización de un objeto.
    A mí me dio un aporte que describo en uno de los capítulos de este libro. Por supuesto que la explicación que he ofrecido no dice nada acerca de la especificidad de los aportes. Yo recibí un pequeño óleo pintado por un artista chino llamado Flo; Memo, un hijo de Pachita, una medalla de oro con los símbolos de las doce tribus de Israel; Armando, algo diferente. ¿De dónde provenían esas formas materializadas y cómo surgían tan perfectas e impecables? ¡No lo sé!
    Pachita se consideraba miembro de la tribu perdida de Israel. En realidad, históricamente las doce tribus de Israel se dividieron hace miles de años. Diez tribus aban­donaron el territorio de Israel. De esta forma, se puede hablar de la existencia de diez tribus perdidas de Israel. Pachita aseguraba pertenecer a una de ellas.
    No puedo añadir nada más porque nunca hablé con Pachita acerca de ello.
    Los pacientes que iban a ser operados, se sometían a la ingestión pre-operatoria de una serie de medicinas provenientes de otras tantas hierbas naturales. Memo ayudaba en la confección de las mismas y alguna vez me explicó cómo las preparaban. En las consultas, estas hierbas eran recetadas. Su variedad era extraordinaria lo mismo que las formas en las que se preparaban. Recuer­do que a los pacientes diabéticos Pachita les recomenda­ba tomar un vaso de agua con clavos oxidados (solamen­te el agua por supuesto). Algunos de estos remedios los describo en el libro, por lo que allí refiero al lector inte­resado.
    En las primeras sesiones, yo no distinguía o más bien no aceptaba que el Hermano y no Pachita operaba. Por supuesto, el cuerpo de Pachita no desaparecía durante las operaciones, lo que se transformaba era su personali­dad. Yo estaba acostumbrado a meditar y sabía que una etapa de la meditación se caracteriza por un estado de apertura hacia contenidos inconscientes. Cuando se llega allí, se reciben mensajes y se vislumbra la existencia de un estado de conocimiento puro y alejado de convencio­nalismos. Todo ello se experimenta y se vive como algo maravilloso, pero se siente que pertenece al uno mismo, que el yo no desaparece y otra entidad ocupa el cuerpo.
    ¡No, eso no se experimenta! Más bien la sensación es la de estar en contacto con otro nivel de uno mismo. Para Pachita y para Armando, una transformación simi­lar indicaba la entrada de otra entidad, el abandono del cuerpo por el uno mismo y la ocupación del mismo cuer­po por otro ser. Yo no podía creer eso y me resistí a aceptar la transformación que veía en la personalidad de Pachita como señal de la desaparición de Pachita y la aparición del hermano Cuauhtemoc. Más bien, suponía que Pachita se introducía a un nivel de sí misma extraor­dinariamente poderoso y diferente al de su yo normal, pero era ella misma transformada y no otro ser ocupan­do su cuerpo.
    Al terminar la primera sesión de operaciones, acom­pañé a una de las ayudantes de Pachita a su casa. Platica­mos durante el trayecto:
    Mi hija no podía respirar, escupía sangre y no había nada que hacer. La llevé con el Hermano, le sacó los pulmones, materializó unos pulmones nuevos y se los injertó. Sólo se me ocurrió preguntarle si había podido respirar entre la extracción y el injerto.
    - ¿Pudo respirar?
    La mujer se rió y me dijo que habían sido unos pocos segundos de intervalo entre una y otra maniobra...
    Recuerdo que yo estuve a punto de decirle que no era el Hermano el que había hecho aquello sino la misma Pachita en otro nivel de conciencia pero me contuve. ¿Quién era yo después de todo para afirmar algo así? Jamás en ninguna meditación había yo llegado a un nivel en el que pudiera trasplantar unos pulmones. ¿Cómo podía yo saber si en verdad Cuauhtémoc existía y era capaz realmente de ocupar el cuerpo de Pachita?
    A partir de ese momento decidí no juzgar y simple­mente aceptar lo que veía y oía.
    Pero no era fácil. Yo pensaba que la Unidad existía y que la individualidad debía desaparecer para lograr la Unidad y he aquí que si Cuauhtémoc era una entidad individualizada, entonces la individualidad no desapare­cía. El intento de equilibrar mi concepto de Unidad con el de individualidad me llevó a una etapa de confusión de la que salí cuando meses después de la muerte de Pachita conocí a los Sufis.
    “Un maestro Sufi hablaba con Dios:
    Dios, le decía, muéstrame tu presencia sin el velo de tus atributos.
    Dios le contestaba con una nega­tiva
    ¡NO!
    El Sufi le rogaba:
    ¡Te lo suplico! Dios le decía:
    ¡NO!, porque no podrás resistir la soledad de mi divina unidad.
    El Sufi emocionado replicaba:
    ¡Pero si eso es precisamente lo que deseo, llegar a la
    Unidad!
    Pues bien, Dios accedía, sabe entonces que tú eres aquello. .”
    ¡Tú eres aquello! Esa respuesta me convenció de la ausencia de una real dicotomía. En la Unidad, la expe­riencia de existencia persiste. En la Unidad se llega al “uno mismo’’ que es idéntico para todos.
    No intento invalidar la existencia del Hermano. Sim­plemente describo lo que vi sin negar experiencias y sin someter las vivencias a juicios críticos reduccionistas. Por ello, hablo de Cuauhtémoc y de Pachita y de Ar­mando y de mí mismo como seres diferentes uno del otro, cuando en realidad todos somos un mismo y único Ser.
    Durante toda mi experiencia al lado de Pachita, cog­niciones interesantes aparecieron en mi mente. Las he compilado y algunas de ellas las reproduzco al final de este libro. Las he titulado MURMULLOS DEL SILENCIO aparecieron en momento de silencio conceptual y de gran paz. Aunque no relatan incidentes y aparentemente no están relacionadas con el resto de la obra, creo que su inclusión está justificada por haber aparecido durante mi colaboración con Pachita y porque enriquecen el texto.
    Aunque en ocasiones la tentación casi traicionó mi prudencia, no he querido retocar los capítulos que ya estaban escritosni tampoco añadir nuevas descripciones. Creo que haberlo hecho atentaría en contra de la frescu­ra del texto. Una posible desventaja, sin embargo, es que algunas frases pudieron mejorar con una corrección o una, descripción clarificarse usando el mismo procedi­miento. Espero que el lector disculpe tales faltas y apre­cie la frescura original. Esta última (cuando existe) resul­ta de haber escrito mis experiencias el mismo o el si­guiente día después de las sesiones. Algo en mí mismo se comprometió a escribir con la mayor cantidad de deta­lles y eso sólo era posible hacerlo con un intervalo míni­mo entre la experiencia y la descripción de la misma. Sin embargo, confieso que mis propias carencias son un lí­mite insalvable y que jamás pude describir todo lo que yo deseaba. Espero que lo descrito sea suficiente para que el lector sienta el carácter y la atmósfera de la obra de Pachita y del Hermano.
    Mis antecedentes como psicofisiólogo están incluidos en algunos capítulos y secciones. Quiero decir con lo anterior que en algunas partes me introduzco en tecni­cismos y explicaciones fisiológicas que quizá sólo sean entendibles para el especialista. Creo que tengo algún derecho de incluir mi propia visión de esta obra y por ello me he atrevido a no suprimir las partes del libro con sabor fisiológico.
    Han transcurrido años desde que viví las experiencias con Pachita y siento que no soy el mismo que era antes de conocer a esa maravillosa mujer. Su amor hacia todos sus pacientes era ejemplar, su entrega a la obra de curar­los total y su buen humor y frescura hacían especial­mente deliciosas las ocasiones en las que tuve oportuni­dad de acompañarla. En verdad, la extraño y la recuerdo mucho.
    Considero que este libro es una continuación de la obra iniciada por Pachita y su heredad. Ojalá que el que lo lea impulse su amor al prójimo, a sí mismo y a Dios.”
    "Los Chamanes de México, Volumen III PACHITA": Presentación; Jacobo Grinberg-Zylberbaum
















    Video sobre Enrique Ugalde "El hermanito" hijo de Pachita
    Documental en frances, con extensas entrevistas en español. Valioso testimonio sobre Pachita y "el Hermanito", Cuauhtemoc.


    “De pie a su lado vi, después de verter allí clara de huevo, co­mo hundía el dedo índice, que tenía una larga uña pintada con laca roja, en el ojo de un ciego. La vi cambiar el corazón a un paciente, al que pareció abrirle el pecho con un solo tajo, haciendo saltar un chorro de sangre que me manchó la cara. Pachita me obligó a meter la mano en la herida para que palpara la carne desgarrada. (Cuando le conté a Guillermo que la sentí fría como un bistec crudo, me dijo que era porque el Hermano realizaba esos trabajos en una dimensión astral, dis­tinta a la nuestra.) Sentí llegar a ese hueco el nuevo corazón, al parecer comprado con anterioridad por Enrique, no se sabía a quién ni dónde, quizás a un empleado corrupto de la morgue. La masa muscular se había implantado en el enfermo de for­ma mágica. Este fenómeno se repetía en cada operación. Pa­chita tomaba un trozo de intestino que, no bien lo colocaba so­bre el «operado», desaparecía en su interior. La vi abrir una cabeza, sacar sesos cancerosos y meter allí nuevo tejido encefá­lico. Esa ilusión táctil y óptica, si ilusión era, iba acompañada de efectos olfativos, el olor de la sangre, la hediondez de los cánceres y daños.., y de efectos auditivos: el ruido acuoso de las vísceras, o el resonar de los huesos cortados por una sierra de carpintero. A la tercera operación, todo comenzó a parecerme natural. Estábamos en otro mundo. Un mundo en el que las le­yes naturales eran abolidas. Si se trataba de hacer una transfu­sión porque el paciente se estaba desangrando, el Hermano metía el extremo de un tubo en su propia boca y el otro extre­mo en un agujero del brazo y comenzaba a escupir litros de lí­quido rojizo. En dos ocasiones vi cómo se transformaba el da­ño en una especie de animal que parecía resoplar y mover excrecencias como patas. A las doce de la noche, alucinado, cubierto de sangre, regresé a mi casa. Ya nunca más el mundo sería igual. Había visto por fin a un ser superior ejecutando mi­lagros, falsos o verdaderos.”
    "La danza de la realidad": Alejandro Jodorowsky

    Percepción

    Lo que denominamos realidad es resultante de una valoración que hace nuestra mente de cuanto percibimos a través de los sentidos. Trascender este mecanismo de percepción y evaluación requiere de un esfuerzo sobrehumano, así como de una necesaria ayuda proveniente de otros planos.
    “Los siete rayos”: Velasco Piña, Antonio; p. 23

    5Verás aquello que desees ver. 6Y si la realidad de lo que ves es falsa, lo defenderás no dándote cuenta de todos los ajustes que has tenido que hacer para que ello sea como lo ves.


    2El mundo que ves te muestra exactamente lo que creíste haber hecho. 3Excepto que ahora crees que lo que hiciste se te está haciendo a ti.

    1. Es imposible no creer en lo que ves, pero es igualmente imposible ver lo que no crees. 2La percepción se construye sobre la base de la experiencia, y la experiencia conduce a las creencias. 3La percepción no se estabiliza hasta que las creencias se cimientan. 4De hecho, pues, lo que ves es lo que crees.

    8 ... en todo lo que ves no haces sino contemplarte a ti mismo. 9 ... lo que él aparenta ser es la imagen que tú tienes de ti mismo.


    El observador colapsa la función de onda

    "7Aún sigue siendo cierto, no obstante, que no hay nada afuera. 8Sin embargo, es sobre esta nada donde se lanzan todas las proyecciones. 9Pues es la proyección la que le confiere a la "nada" todo el significado que parece tener.
    10. Lo que carece de significado no puede ser percibido. 2Y el significado siempre busca dentro de sí para encontrar significado, y luego mira hacia afuera. 3Todo el significado que tú le confieres al mundo externo tiene que reflejar, por lo tanto, lo que viste dentro de ti, o mejor dicho, si es que realmente viste o simplemente emitiste un juicio en contra de lo que viste."
    Un curso de milagros: Cap 20 "La visión de la santidad"; VII La visión de la impecabilidad

    Bibliografía del Dr. Jacobo Grinberg-Z. (Orden cronológico):

    1.- La Experiencia Interna; Trillas, México 1975. INPEC 1987
    2.- La Construcción de la Realidad; Trillas, México 1975. INPEC 1987
    3.- Las Creaciones de la Existencia; Trillas, México 1976
    4.- El Vehículo de las Transformaciones; Trillas, México. 1976
    5.- Más allá de los Lenguajes; Trillas, México 1976
    6.- Psicofisiología del Aprendizaje; Trillas, México 1976
    7.- Nuevos Principios de Psicología Fisiológica; Trillas, México 1976
    8.- El Despertar de la Conciencia; Trillas, México 1978
    9.- Los Fundamentos de la Experiencia; Trillas, México 1978
    10.- El Cerebro Consciente; Trillas, México 1979
    11.- Bases Psicofisiológicas de la Memoria y el Aprendizaje I: Fase de la Memoria; Trillas, México 1979
    12.- Bases Psicofisiológicas de la Memoria y el Aprendizaje II: La Localización de la Memoria; Trillas, México 1979
    13.- Bases Psicofisiológicas de la Memoria y el Aprendizaje III: Naturaleza de la Memoria; Trillas, México 1980
    14.- Bases Psicofisiológicas de la Percepción Visual I: Estructuras Subcorticales; Trillas, México 1981
    15.- El Espacio y la Conciencia; Trillas, México 1981
    16.- Las Manifestaciones del Ser I: Pachita; EDAMEX, México 1981
    17.- Las Manifestaciones del Ser II: Cuauhtemoctzin; EDAMEX, México 1982
    18.- La Luz Angelmática; EDAMEX, México 1983. INPEC 1988
    19.- En Busca del Ser; INPEC, México 1987 - 1990
    20.- Correlativos Electrofisiológicos de la Comunicación Humana. Facultad de Medicina. UNAM Tesis Doctoral 1987
    21.- Meditación Autoalusiva; INPEC, México 1987 - 1990
    22.- Retorno a la Luz; SEP, México 1987
    23.- La Expansión del Presente; INPEC, México 1988
    24.- Creation of Experience; INPEC, México 1988
    25.- Psicofisiología del Poder; INPEC, México 1988
    26.- Cantos de Ignorancia Iluminada;. INPEC, México 1988
    27.- Los Chamanes de México I: Psicología Autóctona Mexicana; Alpa Corral, México 1987. INPEC 1990
    28.- Los Chamanes de México II: Misticismo Indígena; Alpa Corral, México. 1987
    29.- Los Chamanes de México III: Pachita; INPEC, México 1989. Heptada Madrid España 1990
    30.- Los Chamanes de México IV: La Cosmovisión de los Chamanes; INPEC, México 1988
    31.- Los Chamanes de México V: El Cerebro y los Chamanes; INPEC, México 1989
    32.- Los Chamanes de México VI: La Voz del Ver; INPEC, México 1989
    33.- Los Chamanes de México VII: El Doble; INPEC, México 1990
    34.- La Creación de la Experiencia; Los libros del Comienzo, Madrid España. 1990
    35.- Técnicas de Meditación Trascendente; Heptada Madrid España 1990
    36.- La Conquista del Templo; Heptada, Madrid España 1990
    37.- La Meditación; INPEC, México 1991
    38.- Fluir en El sin yo; INPEC, México 1991
    39.- La Teoría Sintérgica; INPEC, México 1991
    40.- La Batalla por el Templo; INPEC, México 1991
    41.- La Fuerza Vital del Cielo Anterior;. INPEC, México 1991
    42.- El Prototipo; INPEC, México 1991
    43.- Recontre avec les Chamans du Mexique; Editions Le Mail, Aix en Provence, Francia 1994
    44.- El Sabor de la Iluminación; Sirio 1994
    45.- Los cristales de la galaxia
    46.- El YO como idea; INPEC-UNAM. México, 1994.

    Jacobo Grinberg
    Doctor en Ciencias Biomédicas, UNAM



    “… había intuido una posibilidad. Según las enseñanzas, el tiempo y el Espacio se podían trascender.
    ...
    Había allí una puerta dimensional a través de la cual recibiría respuestas a sus preguntas.
    ...
    ... a partir de su paso al "otro mundo". No moriría como el resto de los hombres sino que atravesaría la frontera entre los mundos consciente y voluntariamente. Su cuerpo desaparecería sin dejar rastro alguno ....”
    El prototipo”: Jacobo Grinberg-Zilberbaum

    Extractado de “El retorno de lo sagrado"; VI Círculos internos Terrestres y Celestes: Antonio Velasco Piña

    Sede del INPEC
    Instituto Nacional para el Estudio de la Consciencia
    Estusha (su hija) y Lizzete (su primera esposa)
    Al fondo parte de la biblioteca de Jacobo

    Las dimensiones y el tiempo


    Aquel que comprenda estas verdades podrá acceder al espacio-tiempo de las partículas elementales, del átomo, de las moléculas, de la célula, del hombre, de la Tierra y los planetas, del Sol, de la Galaxia y del Universo.

    Lo que ya está en tu mente lo percibes como espacio, lo que aun no está en tu mente lo percibes como tiempo.

    Teorema de las dimensiones:
    La perspectiva de la dimensión enésima Dn observada desde una dimensión inferior Dn-1, presenta una proporción constante dada por Dn2/D(n-1)3.

    Corolario: "Tercera ley de Kepler"
    En el caso particular de la conciencia común del hombre, la proporción entre la perspectiva de aquello que denominamos la cuarta dimensión D4 (espacio-tiempo o eternidad) y que ilusoriamente percibimos como tiempo T y el espacio de longitud lineal R dentro de esta tercera dimensión D3 donde creemos encontrarnos, es constante e igual a T2/R3.
    Aquarius


    DIMENSIONES

    Desde arriba lo separado es uno
    penetrando en dimensión eterna.

    Lo unido se entremete
    cuando el tiempo en espacio
    se convierte.

    Aumentando la información simultanea
    se procura el cambio.

    El todo es en vida
    parte de los que sigue
    cuando se muere.

    Así se penetra en la
    dimensión siguiente.
    "Cantos de Ignorancia Iluminada" - Jacobo Grinberg




    “Y Un vez que el hombre haya evolucionado a un entendimiento mayor de Luz, usará también ecuaciones de energía espiritual que le permitirán la facilidad del viaje espacial a otros universos, y recibir las enseñanzas y educación de la conciencia que la Evolución Superior desea compartir con nuestra sociedad planetaria.”
    Las claves de Enoc: J. J. Hurtak; Clave 301:37


    “6El milagro reduce al mínimo la necesidad del tiempo. 2En el plano longitudinal u horizontal el reconocimiento de la igualdad de los miembros de la Filiación parece requerir un tiempo casi interminable. 3El milagro, no obstante, entraña un cambio súbito de la percepción horizontal a la vertical. 4Esto introduce un intervalo del cual tanto el que da como el que recibe emergen mucho más adelantados en el tiempo de lo que habrían estado de otra manera. 5El milagro, pues, tiene la propiedad única de abolir el tiempo en la medida en que hace innecesario el intervalo de tiempo que abarca. 6No existe relación alguna entre el tiempo que un milagro tarda en llevarse a cabo y el tiempo que abarca. 7El milagro substituye a un aprendizaje que podría haber durado miles de años. 8Lo hace en virtud del reconocimiento implícito de la perfecta igualdad que existe entre el que da y el que recibe en la que se basa el milagro. 9El milagro acorta el tiempo al producir su colapso, eliminando de esta manera ciertos intervalos dentro del mismo. 10Hace esto, no obstante, dentro de la secuencia temporal más amplia.”
    “Un Curso de Milagros”; II. La revelación, el tiempo y los milagros


    Viajeros en el tiempo

    Viaje facil a otros planetas

    Hogar sagrado

    Una imagen de Dios




    Imagina un tiempo donde todo es uno …

    El tiempo previo a la gran explosión que inició nuestro universo.
    En ese tiempo antes del tiempo, toda materia y toda energía,
    todo en el plano físico y todo en el plano espiritual eran uno.

    Ahora imagina que la explosión que inicia el tiempo,
    genera una división en la unidad que crea la multiplicidad.
    Imagina un óvulo.
    Este óvulo es fecundado,
    una gran cantidad de energía penetra en él, lo mueve …
    Finalmente, se divide y estas divisiones se dividen,
    se dividen, se dividen y recrean una y otra vez.
    De pronto, estas divisiones, comienzan a tomar forma y función diferentes,
    pero siguen siendo iguales en esencia.
    Forman tejidos, órganos, sistemas, membranas, espacios …
    Forman un ser, un ser que seguirá creciendo,
    creando materia, emociones, formas de pensamiento, intenciones y formas espirituales, creando vida, creando óvulos.
    La unidad dividida, se expande conforme va recreándose a si misma, crea multiplicidad en el plano físico y multiplicidad en el plano espiritual.
    Llama al plano físico Universo.
    Al plano espiritual Dios.

    En el tiempo en el que el tiempo empezó la materia y la energía parecían ser diferentes una de la otra y el universo se dispersó infinitamente. En el tiempo en el que el tiempo empezó surgió también un estado en el que las almas de todos los seres parecían ser diferentes una de la otra, esta unidad se dispersó infinitamente, separando sus aparentes partes cada vez más y creando aparentes dualidades.
    El todo en si mismo polar recreándose a si mismo una y otra vez …
    En esta apariencia exterior los seres humanos vivimos en aparente dualidad. En esta existencia en el plano material la vida es opuesta a la muerte, ser mujer no es ser hombre, buscar la luz es dejar la oscuridad.

    En realidad materia y energía son formas de manifestación intercambiables.

    Sabemos que la onda mas leve en cualquier parte del universo afecta a cualquier otra partícula de materia y onda de energía en cualquier otra parte del universo.
    Sabemos también en el profundo recuerdo de nuestras almas, que todas las piezas de Dios son una en esencia y que cualquier movimiento que alguno de nosotros hace hacia una realización más profunda de nuestra divinidad, afecta en todas partes a todas las partículas de Dios.
    Podemos entender nuestro viaje como un moverse de la unidad original a la multiplicidad fragmentada y de regreso a la unidad conciente.
    Esa es la conciencia de unidad que nuestro ser anhela, que buscamos y podemos encontrar aquí en la tierra.


    Mónica Herrera
    Realizado a partir del prólogo del libro
    "Encontrando a Dios en mi interior" de Donovan Tesenga

    Ciencia Mágica:

    Dedicamos también esta obra a los que se han formado fuera de las universidades, a todos aquellos que no pueden comprender la importancia fundamental que se da, en esta humanidad a la que pertenecemos, a la ciencia experimental, en contra de la ciencia mágica que existe y ha existido siempre, pero que no puede ser "demostrada" en un laboratorio. Los fenómenos de la ciencia mágica no pueden someterse a experimentación en condiciones determinadas y en hora preestablecida. No por eso son menos importantes ni menos ciertos
    “Historia fantástica de un descubrimiento”: Daniel Ruzó

    Hercólubus


    El cometa está próximo ...
    La estrella con una cola se desliza a traves de la sepultura celestial. El cometa es la serpiente que aparece en aquellos tiempos en que la humanidad está a punto de abrir las tumbas de los muertos. La víbora en la tierra, la boa en el cielo.
    “Conversaciones con la eternidad”: Víctor Hugo; p. 119

    “La información sobre el Hercólubus es escasa y dispersa, incluso contradictoria, y como muchos asuntos de esta índole ha sido desvirtuado hasta la saciedad con pronósticos falsos. Pero aunque nadie tiene la verdad absoluta, hasta las investigaciones más "científicas" y "serias" apuntan a que realmente existe. Se trataría del mismo planeta que, según el astrónomo Joseph Lando, causó el trágico fin de la Atlántida al completar su órbita anterior hace 13.000 años, cuando penetró por última vez nuestro Sistema Solar y desvió el eje terrestre. Perteneciente a la constelación de Orión, Hercólubus sería varias veces más grande que Júpiter -el cuerpo celeste de mayor tamaño de nuestro sistema solar- y presentaría órbita y cola de cometa, y masa de planeta. Se dice que forma parte del sistema solar de dos estrellas, una brillante y otra oscura, y que viaja en una órbita extremadamente elíptica y perpendicular a la Tierra alrededor de nuestro Sol y de otro sol muerto o negro. Oscuro y frío, se encontraría aún en un primitivo estado de evolución.


    La distancia máxima de Hercólubus al Sol es de 400 o 500 unidades astronomicas (1 u.a.= distancia de la Tierra al Sol), y su distancia mínima es de unas 4 o 5 u.a. (entre el Cinturon de Asteróides y Júpiter). Le lleva 6.600 años terrestres recorrer una órbita elíptica en torno de nuestro Sol haciendo un lazo sobre los planetas exteriores, y por encontrarse la mayor parte del tiempo demasiado lejos del Sol es difícil detectarlo. A esto se une el que el planeta esté aparentemente compuesto por un material que absorve la luz y dotado de una especie de capa infraroja artificial que le ayuda a preservar el calor y lo mantiene fuera del espectro visible. A diferencia de un agujero negro, Hercólubus no succiona la luz, sino que apenas la refleja, pero por su enorme tamaño y su progresivo acercamiento a la Tierra pronto será visible a simple vista, y el efecto que se espera sería igual de catastrófico que el que experimentó la Atlántida hace milenios.”
    Extractado de: Proyecto Orión


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